Y el silencio llegó a esta conversación, mientras los dos
individuos se dan la espalda el uno al otro se oyen por detrás las risas de los
niños. Esos niños que viven sin miedo alguno a las consecuencias de sus actos,
que viven por y para ellos, egoístas, si, pero felices. En esta imagen podemos
observar a aquellos muchachos, espalda con espalda, sin dirigirse la palabra,
pero si se fijan bien, se puede ver como están dados de la mano, como dos
enamorados.
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